Quiénes somos


Concepcionistas en España

La Provincia de España es una unidad administrativa de la congregación de las MM. Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza que está formada por 12 colegios, 1 residencia universitaria y 14 comunidades de religiosas distribuidas por España.

Gobierno Provincial

El servicio de animación y gobierno de la provincia es competencia de la Madre Provincial y su Consejo, que en este cuatrienio 2015-2018 recae sobre:

  • M. Belén Gómez. Superiora Provincial.
  • M. Emilia Rivero.
  • M. Cristina Mazariegos.
  • M. Mercedes Romero.
  • M. María Jesús Mora. Secretaria Provincial

Del mismo modo, las responsabilidades económicas recaen:

  • M. Ascensión Herruzo Administradora Provincial.

Presencia en España

La Congregación de Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñaza está presente, en la actualidad, en las comunidad autónomas de Madrid, Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Navarra, Cataluña y Galicia.

Concepcionista en el mundo

Gobierno General

Es el que se encarga del Gobierno de la Congregación. Está ubicado en Madrid (España)

Vela por toda la Congregación.

Provincia de España

Está formada por doce colegios, dos residencias universitarias, una casa de espiritualidad, una casa de hermanas mayores y la casa provincial.

Provincia de Brasil

En la actualidad cuenta con ocho colegios, un lar, un centro educacional, una residencia y la casa provincial, desde donde se coordina toda la Provincia.

Provincia de Caribe

En Venezuela, República Dominicana y Haití. Cuenta con trece colegios, un centro de talleres, un centro educacional, una residencia para hermanas mayores, la casa noviciado y la casa provincial.

Provincia de Asia

En Japón, Corea y Filipinas. La sede provincial está en Japón, país de fundación concepcionista más antigua.

Allí tenemos nueve colegios, la casa noviciado y la casa provincial

Delegación de África

Formada por cuatro países africanos: R.D. del Congo, Guinea Ecuatorial, Camerún y R. Congo. En la actualidad cuenta con cinco colegios, una residencia para jóvenes y la casa noviciado.

Casas Generalicias

Constituido por el Gobierno General, Princesa, Roma, India, México, Estados Unidos y Larantuka (Indonesia).Cuenta con tres colegios, una residencia de peregrinos, tres casas de formación, una finca para convivencias, y la Casa General.

Comunidades de Religiosas Concepcionistas

Las Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza, nacemos de la experiencia espiritual que Santa Carmen Sallés tuvo del amor providente y misericordioso de Dios Padre y de Cristo Redentor, contemplado en el Misterio de María Inmaculada. Este Misterio es el núcleo inspirador de la espiritualidad concepcionista, el eje carismático que la unifica.M. Carmen vive la vida religiosa como una llamada que Dios hace a cada una para que se consagren a Él, construyendo un camino de crecimiento personal y espiritual al servicio de los demás, bajo la protección y modelo de María Inmaculada como fiel discípula de Cristo.

Desde el inicio de la congregación, M. Carmen Sallés trabajó por crear un estilo de vida consagrada al servicio de la educación; esta misión que brota del carisma es preventiva, integral y liberadora, y la compartimos quienes participamos del mismo carisma.

Así mismo, compromiso misionero es parte esencial de la espiritualidad y carisma concepcionista. Somos enviadas por la Iglesia a extender el Reino de Dios, tanto en la misión “ad gentes" como en la consolidación de la fe de aquellos que ya han recibido el anuncio del Evangelio.

La vida comunitaria es elemento esencial de nuestra vida concepcionista y se define por actitudes decaridad y gestos de amistad. Procuramos vivir la espiritualidad de comunión, siendo una comunidad que comparte la oración, el apostolado, el dolor y la alegría.

La Congregación, a través del itinerario formativo concepcionista, ayuda a cada hermana a vivir la consagración a Dios, en el seguimiento de Cristo al servicio de la misión.Un estilo de familia que traspasa las puertas de la Comunidad e identifica la misión de las Religiosas Concepcionistas.

El Misterio de María Inmaculada inspira la misión educativa concepcionista: preventiva, integral, liberadora y personalizada. Nos invita a educar la inteligencia y el corazón, a cultivar la interioridad y la verdad, la transparencia y la gratuidad, la bondad y la belleza.Para realizar este ministerio necesitamos oración y estudio, actitud de servicio, de ternura y misericordia, de cercanía y paciencia.

Siguiendo el mandato de Jesús “id y enseñad” nos sentimos urgidas a propagar el Evangelio, confirmar a los hermanos en la fe, y consolidar la Iglesia en los países de misión.El carisma congregacional concepcionista es un don de Dios para enriquecer a la Iglesia. Al compartirlo con todos los que deseen participar del mismo, se genera una afinidad espiritual y un compromiso evangelizador. La colaboración y el intercambio de dones entre religiosas y laicos, contribuyen a desarrollar el carisma y hacen más eficaz la proyección apostólica.

El Movimiento Laico Concepcionista es una forma específica de participación laical en el carisma concepcionista.

Madre Carmen Sallés

Carmen Sallés y Barangueras, es la Fundadora de la Congregación de Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza. Inicia su aprendizaje de la vida como hija de José y de Francisca desde el momento de su nacimiento, el 9 de abril de 1848, en Vic (Barcelona, España). Y como hija de Dios, dos días después, al recibir el Bautismo en su Iglesia Catedral.

Es la segunda de diez hermanos, y la mayor de las chicas. No tardará en ayudar a la madre en el cuidado de los pequeños, lo que resulta perfectamente normal. Pero pronto empieza a destacar porque tiene la “normalidad” del líder.

Como otras compañeras suyas de colegio, acude a un grupo juvenil, cristiano y mariano: “hijas de María”. El título la llena de orgullo, de modo que se toma muy a pecho el serlo de verdad. Sin proponérselo llama la atención por su piedad: el sacerdote que dirige su grupo la propone por modelo a las demás; y su hermana menor la sorprende frecuentemente en oración -”siempre de rodillas”, dice- ante el crucifijo de su habitación, o ante el sagrario en la Iglesia de los jesuítas.

Más culta que otras jóvenes de su edad, de facciones agradables y palabra fácil, amable y alegre, acaba por llamar la atención, también, de un matrimonio que -según los usos de la época- busca esposa para su hijo, y se la pide como tal a los señores Sallés. Ellos aceptan lo que consideran un buen futuro para su hija y se lo comunican.

Y sucede lo imprevisto: la hija siempre sumisa y obediente, dice que no.Argumenta su negativa, que toda la vida será mujer razonadora: su vocación es otra, porque Dios la llama a la vida religiosa. Quiere pertnecerle sólo a El, por entero y para siempre. De momento, los padres imponen su voluntad; se inicia el noviazgo, se preparan casa y ajuar…Carmen reza y confía: “Dios proveerá”.

En el transcurso de unos Ejercicios Espirituales, Dios se le manifiesta con toda claridad. Ya no caben vacilaciones. Y, tras una etapa de dolorosa lucha, alcanza de sus padres la autorización deseada para interrumpir el compromiso matrimonial y emprender el camino de la vida religiosa.

FUNDADORA

La religiosa se construye sobre la base de la mujer. Y es una mujer ilusionada, enamorada más bien, la que llama a las puertas del noviciado de las Adoratrices en la primavera de 1871.

Sólo Dios sabe lo que goza allí, ahondando en el amor y la adoración de Jesús Eucaristía; y lo que sufre, allí también, al descubrir la amargura y el desencanto de las jóvenes acogidas, procedentes del mundo de la delincuencia o de la prostitución…Las religiosas Adoratrices las recogen y acogen, para proporcionarles una reinserción social que les devuelva su propia estima y la de la sociedad. Aunque la sociedad, inconscientemente cruel, dificulta a menudo estos esfuerzos.

Contemplando esta realidad, Carmen aprende la más hermosa lección de su vida. Para explicársela, el Espíritu Santo pone ante ella un ejemplo bien elocuente: la figura de María Inmaculada. Ninguna mujer como ésta podía ofrecerle el modelo para formar a las demás “a imagen suya”. Y aprende que, para hacerla así, Dios no esperó mérito alguno de su parte, sino que se le anticipó con su amor previniente, redimiéndola, rescatándola, antes de caer. Carmen, la lección está clara.

El trabajo que realizan las Adoratrices es admirable. Pero a ella se le pide el camino de la anticipación por la educación preventiva: llenar, desde los primeros años, el corazón de niños y jóvenes de bien, para que no tenga en ellos cabida el mal.

Lo explica así: “para alcanzar buenos fines, son menester buenos principios”.

La llamada personal está clara; le falta, ahora, concretar su lugar en la Iglesia. Acude al sacerdote que orientó su adolescencia y su vocación. Y él la conduce hacia una congregación dedicada a la enseñanza. Entre las Dominicas va profundizando en la vida comunitaria, en la vida de oración y en la educación de la mujer.

Poco a poco ahonda en la comprensión de la importancia que tiene la cultura, para que la mujer pueda ocupar con dignidad y eficacia un puesto en la familia, como esposa y como madre educadora de hijos; y un puesto en la sociedad que se abre tímidamente al trabajo femenino. Aprende, también, que esa cultura es el soporte imprescindible de una fe que, de otra manera, degenera en sensiblería y superstición o hace de ella una presa fácil de las desviaciones doctrinales que empiezan a extenderse por España.

La comprensión de lo que Dios quiere de ella es plena. Pero no es evidente para todos. De nuevo tiene que desarraigarse de la tierra en que empezó a florecer, para reiniciar su peregrinar en busca de la voluntad de Dios.

En Madrid, en la entonces catedral de San Isidro, ora y escucha, hasta que puede exclamar: “Es voluntad de Dios, vamos a Burgos y allí lucharemos contra todo lo que se presente. Y Dios proveerá”.