Las Religiosas Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza, nacemos de la experiencia espiritual que Santa Carmen Sallés tuvo del amor providente y misericordioso de Dios Padre y de Cristo Redentor, contemplado en el Misterio de María Inmaculada. Este Misterio es el núcleo inspirador de la espiritualidad concepcionista, el eje carismático que la unifica.M. Carmen vive la vida religiosa como una llamada que Dios hace a cada una para que se consagren a Él, construyendo un camino de crecimiento personal y espiritual al servicio de los demás, bajo la protección y modelo de María Inmaculada como fiel discípula de Cristo. 

Desde el inicio de la congregación, M. Carmen Sallés trabajó por crear un estilo de vida consagrada al servicio de la educación; esta misión que brota del carisma es preventiva, integral y liberadora, y la compartimos quienes participamos del mismo carisma.

Así mismo, compromiso misionero es parte esencial de la espiritualidad y carisma concepcionista. Somos enviadas por la Iglesia a extender el Reino de Dios, tanto en la misión “ad gentes"  como en la consolidación de la fe de aquellos que ya han recibido el anuncio del Evangelio.
 

La vida comunitaria es elemento esencial de nuestra vida concepcionista y se  define por actitudes decaridad y gestos de amistad. Procuramos vivir la espiritualidad de comunión, siendo una comunidad que comparte la oración, el apostolado, el dolor y la alegría.

    

La Congregación, a través del itinerario formativo concepcionista, ayuda a cada hermana a vivir la consagración a Dios, en el seguimiento de Cristo al servicio de la misión.Un estilo de familia que traspasa las puertas de la Comunidad e identifica la misión de las Religiosas Concepcionistas.

El Misterio de María Inmaculada inspira la misión educativa concepcionista: preventiva, integral, liberadora y personalizada. Nos invita a educar la inteligencia y el corazón, a cultivar la interioridad y la verdad, la transparencia y la gratuidad, la bondad y la belleza.Para realizar este ministerio necesitamos oración y estudio, actitud de servicio, de ternura y misericordia, de cercanía y paciencia.

Siguiendo el mandato de Jesús “id y enseñad” nos sentimos urgidas a propagar el Evangelio, confirmar a los hermanos en la fe, y consolidar la Iglesia en los países de misión.El carisma congregacional concepcionista es un don de Dios para enriquecer a la Iglesia. Al compartirlo con todos los que deseen participar del mismo, se genera una afinidad espiritual y un compromiso evangelizador. La colaboración y el intercambio de dones entre religiosas y laicos, contribuyen a desarrollar el carisma y hacen más eficaz la proyección apostólica.

El Movimiento Laico Concepcionista es una forma específica de participación laical en el carisma concepcionista.